
“Violines de
fiesta, violoncelos conducidos con la sonrisa, los punteados y frotamientos
delicados del contrabajo aún resuenan agradablemente en los oidos del
público.(...) Si usted tiene la oportunidad de cruzarse con Roberto Sawicki y
todas sus cuerdas ¡vuelva sobre sus pasos y alcáncelo!”
(Ouest France)
“El impulso más
alusivo que autoritario de Roberto Sawicki, cuyo poder de comunicación
está marcado con el sello de una sutil musicalidad.”
(Tribune de Genève)
“Roberto Sawicki,
verdadero mago del violín, jamás dirige a su compañía desde lo alto de un
estrado, batuta en mano. Este hombre sorprendente forma parte él mismo de los
músicos: violinista excepcional, hace cantar a las cuerdas de su instrumento
con un golpe de arco que nadie puede olvidar luego de haberlo oído. En el
rechazo al facilismo, en la alianza de una cohesión y una sonoridad plena de
matices, este conjunto instrumental está animado por una amistad, un
entendimiento perfecto con su director y un amor compartido hacia la música que
se deja ver tanto en los rostros como
en la actuación de los intérpretes.”
(Combloux, Francia)
“Lo que
caracterizó toda esta hora musical: una calidad de emoción excepcional. (...)
Pocas veces la frase mágica del Largo cantó con semejante gracia liberada de
todo pesar, en un diálogo equilibrado y puro.”
(Quotidien de la Côte Ouet Lémanique)
“Una veintena de
artistas, todos maestros de técnica y
de sensibilidad”
(Tribune de Genève)
“Este conjunto
profesional de alto nivel, veinticinco cuerdas dirigidas por el talentoso
violinista Roberto Sawicki, es siempre esperado con renovado interés, pues las
obras inscriptas en el programa salen de la monotonía tradicional.”
(...)
El Divertimento para cuerdas de Béla Bartok
es una verdadera joya. Temible para interpretar en virtud de sus cambios de
tempo, sus ritmos quebrados, de una escritura compleja, la obra exige
virtuosismo y brío. La orquesta ginebrina, perfecta en su cantidad de
integrantes, encabezada por un director que parece llevar en él esa música, ha
dado una traducción irresistible e
inolvidable de esa obra maestra. Las cuerdas sensuales y líricas, de entonación perfecta, llevadas por un primer
violín brillante, forzaron la admiración de un público conquistado.”
(L´Est Vaudois)
“Y luego, fue el
“fragmento” del concierto : Simple
Symphony del británico Benjamín
Britten. Roberto Sawicki dirigió con
fervor admirable esta obra que se destaca por su diversidad y
originalidad. Pasión, ardor y humor se conjugan con ciertas reminiscencias de
música escocesa y un sorprendente pizzicato lleno de inspiración e interpretado
por el conjunto de la orquesta con notoria felicidad.
Un concierto de
presentación ejemplar, en el que los músicos no se contentan con una
interpretación impecable sino que le agregan la emotividad e inteligencia de la
música. Esto hace toda la diferencia.”
(Journal de Vevey-Riviera)
“Se escuchó
primero el Adagio KV261 (...).
Roberto Sawicki aportó verdadera sensibilidad y su orquesta le dio el pie con
felicidad. Unos y otros, se percibía claramente, se benefician de su larga
intimidad con Mozart.(...) Roberto Sawicki sabe hacer valer la sonriente
ternura que se funde en un rasgo de repente nervioso o grave. Mozart vuelto amable
no es quizás difícil. Respetar el espíritu, las intenciones, con tanta
penetración escrupulosa está reservado, por el contrario, a intérpretes de alto
nivel.”
(L' Est Vaudois)
“Una corriente magnética parece unir a
estos músicos atraídos por la inspiración de un director carismático: el
violinista Roberto Sawicki.”
(Les affiches de Grenoble et du Dauphiné)
“Que un ritmo
bastante ajeno, en principio, a la música clásica pueda ser tratado con tanto
sabor, he aquí lo que debió sorprender a más de un espectador. Algunas notas
salidas de un tango, ensayadas a cual mejor por el piano, han sido integradas
por el compositor a melodías y otros ritmos danzantes. Creo que Piazzolla evitó
todo lo que hubiera podido tornar la obra aburrida o banal: ningún efecto
acentuado sino una música llena de vida, de alegría, de frescura, de ánimo, de
entusiasmo, de ironía, de melancolía por momentos, de profundidad.
(...)
Todos seguían la
batuta de un director que, visiblemente, exige que sus músicos recreen la obra,
entre sí y junto con él. Me animaría a decir que Roberto Sawicki no dirige la
orquesta sino que la inspira. ¡Y con qué éxito!
(Jean-Jacques Isaac)
“La Orquesta de
Lancy-Genève y su director Roberto Sawicki han encontrado el martes en la Catedral
Saint-Pierre ese tono particularmente justo, hecho de despojamiento, de tensión
interior y de serenidad, que suscita la más pura y grave de las emociones.”
(La Tribune de Genève)
A propósito del CD Piazzolla-Stalman:
“La alta competencia y el placer de la
actuación de los músicos están subrayados por la calidad de la grabación que
realza la sonoridad a la vez suave y brillante de las cuerdas. Recomendaría
este CD a todos aquellos que deseen enriquecer su colección con una muy hermosa
grabación de tango. En lo que a mí respecta, he apretado varias veces la tecla
“replay” y me he preguntado si no consideraría a considerar a Buenos Aires como el próximo destino para
mis vacaciones...”
(Revue Musicale Suisse)
A
propósito del CD Bloch:
“A la vez
conciso y de una gran riqueza expresiva, el lenguaje de Bloch apunta
directamente al corazón. Con más razón, cuando puede contar, como en este caso,
con interpretes cuyo fervor y real espíritu de entendimiento permite atravesar
con soltura diferencias de estilo y dificultades técnicas... Roberto Sawicki
consigue establecer el éxito de un programa audaz y raro, cuya impresión en
vivo conserva toda la carga emocional. Un hermoso disco.”
(Diapason)
“El éxito del
programa se debe mucho al talento de los intérpretes, capaces de la mayor
dulzura como de la violencia más áspera”
(La Tribune de Genève)